Éxito del ‘fracking’ en EE.UU.

La explotación de nuevos recursos de gas con la técnica de fracturación hidráulica o fracking puede convertirse en el principal aliado del Gobierno de Estados Unidos para avanzar en la lucha contra el cambio climático. El gran volumen de gas conseguido por fracking ha convertido a Estados Unidos en exportador neto de hidrocarburos y podría permitir, por ejemplo, la reducción de la actividad o incluso el cierre de algunas de las centrales térmicas de carbón -mucho más contaminantes que las centrales que utilizan gas-. El uso de las energías renovables se mantiene en la agenda del presidente Obama pero como un recurso de segundo nivel.

El jefe del consejo económico de la Casa Blanca, Jason Furman, ha destacado esta semana que el proceso hacia la «independencia energética» de Estados Unidos iniciado en la última década permitirá ahora a la Casa Blanca avanzar en la reducción de las emisiones de carbono y la potenciación de la producción energética local.

Jason Furman confirmó la intención del presidente Barack Obama de presentar el lunes 2 de junio una nueva normativa, a través de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por su sigla en inglés), para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2, gas relacionado con el cambio climático) en las centrales térmicas de producción de electricidad. Furman no ha avanzado el alcance de esta propuesta pero diversos medios de comunicación, entre ellos Reuters y The New York Times han apuntado esta semana que podría situarse en el 20% (sin concretar plazos ni cifras de referencia).

«En 2006 Estados Unidos importaba 12 millones de barriles de petróleo al día y ahora importa la mitad, cerca de 6 millones. Esto tiene importantes consecuencias en nuestra seguridad energética y económica», explicó Furman en una conferencia de prensa. De hecho, el pasado mes de noviembre Estados Unidos se convirtió en exportador neto de petróleo, algo que no ocurría desde 1995.

Esta «profunda transformación» viene impulsada por el boom en la producción nacional de gas y petróleo, especialmente a través del fracking o fracturación hidráulica, un sistema que está en alza en Estados Unidos, así como el desarrollo de las energías renovables, como la solar o la eólica.

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Víctor Bouzas Blanco

Licenciado en geografía y Postgrado en Tecnologías Digitales de Documentación Geométrica del CSIC. Especialista en diseño cartográfico y análisis geoespacial.

2 comentarios

  1. Nafeez Ahmed, del rotativo británico The Guardian, fustiga que “la devaluación de las dos terceras partes del petróleo shale de EU explota el mito del fracking: las estimaciones superinfladas de reservas de la industria se están desenmarañando con el sueño estadunidense de independencia petrolera”.
    Ahmed considera que “la devaluación del yacimiento Monterey constituye un severo golpe mortal a las ínfulas de la industria petrolera sobre una nueva era dorada de independencia energética de EU mediante el fracking no convencional de petróleo y gas”.
    Ahmed menciona al connotado analista Jeremy Leggett, quien, citando las estimaciones exageradas de la industria petrolera, comentó que si la realidad de las reservas y la producción son significativamente menores a los pronósticos de la industria, podríamos estar en riesgo de un choque petrolero ya en los próximos cinco años

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