El cierre de dos plantas de residuos obliga a tirar 650 toneladas de lodos al campo

Las dos plantas de tratamiento de lodos de Madrid, que procesan los residuos de las depuradoras, están paradas desde hace meses porque no son rentables para las empresas que las gestionan por encargo del Ayuntamiento (PP).

La retirada de subvenciones para energías renovables por parte del Ministerio de Industria (PP) ha hecho saltar por los aires la ambiciosa inversión municipal de los últimos años en tratamiento de residuos. Los vertidos generados por las depuradoras, unas 650 toneladas diarias de lodo, son transportados ahora en camión a terrenos de la Comunidad de Madrid y de Castilla – La Mancha. Además, se ha aprobado un expediente de regulación temporal de empleo que afecta a 12 de los 28 trabajadores de las instalaciones.

Madrid tiene ocho estaciones regeneradoras de aguas residuales, con un caudal de 750 millones de litros diarios generado por cuatro millones de personas. Ese proceso produce energía (64,7 millones de kilovatios hora) y biogás (36,6 millones de metros cúbicos), y contribuye a convertir a la capital en la principal generadora de energías limpias a partir de deshechos de España.

 

Pero también produce residuos sólidos (238.471 toneladas). Hasta el año 2000, eran transformados en abono agrícola en plantas al aire libre mediante descomposición biológica. Eso provocaba malos olores —en Villaverde, Vallecas y Perales del Río—, y lixiviados (restos líquidos con nitrógeno, sulfatos y metales pesados) que se filtraban y podían contaminar las aguas subterráneas.

Para evitarlo, el Ayuntamiento construyó entre 2001 y 2002 dos plantas de secado térmico (Sur y Butarque). Costaron 56 millones de euros, 10 de ellos de fondos de cohesión de la Unión Europea.

En estas instalaciones se deshidratan los residuos, reduciendo su peso y volumen. Consumen energía (gas natural), pero también la generan. La planta Sur trató 173.887 toneladas en 2012 y generó 193.672 megavatios hora. Butarque trató 64.584 toneladas y generó 148.569 megavatios hora. En conjunto, energía suficiente para 100.000 hogares. El resultado de ese proceso, que se realiza a cubierto para evitar emanaciones, es un abono granulado casi inodoro y sin patógenos.

Las plantas, operadas con una concesión de 25 años por Sacyr y Ferrovial, están en parada técnica desde enero (Butarque) y marzo (Sur) con la aquiescencia del Ayuntamiento, que admite que el tratamiento de lodos ya no es económicamente viable. “El Gobierno empezó en 2012 a gravar la generación de renovables y la utilización de gas natural en el proceso. Esas cargas impositivas no estaban contempladas cuando el Ayuntamiento apostó por el proyecto, y afectan a su viabilidad. Además, se han eliminado las primas o retribuciones”, señala el área de Medio Ambiente.

La alcaldesa, Ana Botella, escribió al ministro de Industria, José Manuel Soria, pidiendo que las instalaciones renovables municipales sigan beneficiándose de ayudas; se le respondió que sus alegaciones serán tomadas en cuenta en el desarrollo, ahora en marcha, del nuevo marco legislativo.

Entre tanto, las plantas siguen paradas. El Ayuntamiento va a preguntar a la UE si debe devolver los fondos de cohesión. Ferrovial y Sacyr deberán seguir explotando las instalaciones, pero el nuevo marco puede costarle millones de euros al Ayuntamiento.

Sus contratos incluyen la opción, por causas coyunturales, de destinar los lodos a usos agrícolas sin secarse antes. Así que casi 700 toneladas de fango viajan cada día a fincas de la región y de Castilla-La Mancha, con cuyos propietarios negocian previamente las empresas. Es legal. Se hace en otras ciudades. Pero con coste medioambiental. Y con dos instalaciones de 56 millones de euros varadas en el limbo.

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Fuente: El País

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Jose Taboada

Licenciado en Geografía, Postgrado en Ordenación y Desarrollo Territorial (USC) y Master de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa (USC).

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