El cambio climático puede generar una revolución rural

La transición hacia una agricultura “climáticamente inteligente” a nivel mundial no sólo ayudará a evitar futuras crisis de seguridad alimentaria, sino que encierra la posibilidad de provocar una renovación económica y agrícola en las zonas rurales, donde el hambre y la pobreza son más frecuentes, afirma una nueva publicación de la FAO.

Por un lado, la magnitud y el alcance de los impactos del cambio climático sobre los sistemas agrícolas implican que impulsar la resiliencia y la capacidad de adaptación de las comunidades rurales es esencial para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial, según las Historias de éxito de la FAO sobre agricultura climáticamente inteligente, publicadas hoy.

El aumento de las temperaturas y una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos tendrán efectos directos y negativos sobre la productividad de los cultivos, la ganadería, la silvicultura, la pesca y la acuicultura en los próximos años, como indica con claridad el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Las población vulnerable que depende de la agricultura en el mundo en desarrollo, está particularmente amenazada.

Pero al mismo tiempo, la necesidad imperiosa de hacer frente a los retos que plantea el cambio climático ofrece una oportunidad para transformar la forma en que los sistemas alimentarios utilizan los recursos naturales, mejorar la sostenibilidad de la agricultura y promover la reducción de la pobreza y el crecimiento económico, según explica la publicación.

Al poner de relieve estudios de caso sobre «agricultura climáticamente inteligente» en el mundo, el documento de la FAO muestra que muchas comunidades rurales ya están protagonizando con éxito la transición a nuevas formas agrícolas más adaptadas a los rigores de un mundo más cálido.

«Un cambio hacia la agricultura climáticamente inteligente no sólo ayudará a los agricultores a protegerse ante los efectos adversos del cambio climático y supone una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también puede mejorar los rendimientos agrícolas y los ingresos familiares, haciendo a las comunidades más fuertes y más resilientes» , aseguró la Directora General Adjunta de la FAO, Helena Semedo.

«Ya no podemos permitirnos separar el futuro de la seguridad alimentaria del de los recursos naturales, el medio ambiente y el cambio climático: están estrechamente unidos, y así tiene que ser también nuestra respuesta», añadió Semedo

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Víctor Bouzas Blanco

Licenciado en geografía y Postgrado en Tecnologías Digitales de Documentación Geométrica del CSIC. Especialista en diseño cartográfico y análisis geoespacial.

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