Ciudades turísticas en riesgo a morir de éxito

El turismo es una gran fuente económica para las ciudades, pero cuando la presión turística es excesiva puede provocar graves problemas sociales y de convivencia dentro de las mismas. Existen muchos ejemplos de estas ciudades como Barcelona, con una población de unos 1,6 millones, que recibió en 2015 casi 9 millones de turistas,  Venecia 57.000 habitantes y recibe cada año a unos 22 millones de turistas o Amsterdam con 800.000 habitantes y 13 millones de turistas.  Este trastorno de las ciudades víctimas de su éxito turístico podría llamarse síndrome del parque temático.

El turismo aporta dinero, no hay duda de esto, pero suele omitirse que también genera grandes gastos: creación o ampliación de instalaciones, incremento de servicios como recogida de residuos, limpieza o policía y partidas diversas orientadas a la promoción turística. Estos gastos no se suelen contabilizar pero en el caso de muchas ciudades es obvio que hablamos de cifras elevadas. Y mientras el dinero que aporta el turismo se queda en unas pocas manos, el gasto lo pagan todos los habitantes de la ciudad con sus impuestos, que suben notablemente.

Exitosos documentales como “El síndrome de Venecia” o “Bye bye Barcelona” muestran los impactos de la presión turística sobre los destinos.

Por esta razón  ciertos dirigentes como  la alcaldesa de Barcelona o la el partido socialdemocrata en Amsterdam quieren regular este crecimiento turístico y evitar la presión excesiva en sus ciudades. En el caso de Barcelona mediante la suspensión de licencias turísticas  durante un año, mientras en Amsterdam  prohibiendo que los vecinos alquilen más de 30 días sus pisos o apartamentos.

 

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Jose Taboada

Licenciado en Geografía, Postgrado en Ordenación y Desarrollo Territorial (USC) y Master de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa (USC).

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