¿Por qué podría sustituir la energía solar a los combustibles fósiles?

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Necesitamos energía. La energía es lo que nos permite vivir, lo que hace que nuestras células enlacen las cadenas atómicas y moleculares para crecer  y  mantenernos. Y necesitamos energía para pensar y para movernos. Esto como seres vivos, pero además utilizamos energía para nuestra actividad cultural y social (edificios, estructuras, transporte, … ).

La energía que utilizamos sale esencialmente del Sol, y en una pequeña parte, de la radioactividad del uranio.  Centrémonos en el Sol. Para la vida utilizamos la energía solar actual, mientras que para las estructuras sociales utilizamos la energía solar fósil.

El Sol descarga energía sobre la Tierra de manera constante, aunque no constantemente la misma, desde la formación del planeta. Hace unos 300 millones de años se absorbió una buena parte de esa energía en forma de madera y animalillos, y ambos fueron quedando sepultados en los primeros kilómetros del subsuelo. 300 millones de años después estamos extrayendo esa energía solar fósil, acumulada en forma de carbón, petróleo y gas metano.

Estos días está en candelero en España la decisión de autorizar prospecciones petrolíferas en Canarias. La idea es sacar la energía fósil y gastarla para nuestras necesidades energéticas. Llevamos haciendo esto desde hace unos 230 años: Utilizamos unas reservas de energía, liberamos la misma y destruimos la reserva. Una vez liberada la energía por combustión, y utilizada para, por ejemplo, realizar el trabajo de mover un coche, un camión o un barco (y otras muchas cosas) la energía concentrada y utilizable del petróleo se convierte en energía disgregada, repartida entre todas las moléculas del aire que aumentan en cantidades infinitesimales sus velocidades, su temperatura.

Para utilizar energía disipamos sin posibilidad de recuperación la que tenemos. Destruimos nuestros recursos. Sería como si para conseguir comida cada día mandásemos a morir a unos miles de personas en los campos. Nos destruimos a nososotros mismos. Parece estúpido y cruel.

Mucho más inteligente es utilizar la energía que llega constantemente del sol.  La disipamos, igualmente, en nuestros movimientos, en la construcción de infraestructuras, en todo lo que es vivir, pero la reponemos en cada minuto de las horas alrededor del medio día, digamos de 09.00 a 15.00 (horas solares en cada punto de la Tierra).

El Sol descarga unos 0.600 kw sobre cada metro cuadrado de suelo entre los paralelos 40ºS y 40ºN y menos en latitudes superiores, durante unas 6 horas al día.  Eso supone una cantidad de 144 billones (españoles, millones de millones) de kwh cada dos días. La humanidad está gastando hoy esa cantidad de energía en un año. Con rendimientos del 10%, toda la energía que gasta hoy la humanidad en un año es lo que podemos extraer de la energía que llega del sol en 20 días.

¿Cómo conseguir esa inmensa cantidad de energía?  Utilizamos molinos de viento, utilizamos sales de nitrógeno recalentadas mediante espejos, pero estos dos procedimientos tienen rendimientos muy bajos medidos como energía útil obtenida dividida por la energía solar recibida por metro cuadrado.  En términos de este rendimiento lo mejor es utilizar celdas solares.

Las celdas solares son esencialmente lo mismo que los transistores de aquellas radios, modernas para los abuelos: »El transistor»,  ya olvidadas por los jóvenes. Hoy día, un teléfono móvil de última generación que es, de hecho, un ordenador, es un aparato con miles de millones de transistores organizados en matrices ordenadas.

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Fuente: www.elmundo.es

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Víctor Bouzas Blanco

Licenciado en geografía y Postgrado en Tecnologías Digitales de Documentación Geométrica del CSIC. Especialista en diseño cartográfico y análisis geoespacial.

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