StupidCity: el reverso tenebroso de la Smart City

El artículo de David Garcia en la revista Yorokobu nos hace reflexionar sobre las dinámicas de las Smart City, donde prima la tecnología y la baja planificación. Muchos expertos coinciden con esta idea y consideran que sin una planificación clara acorde a la problemática de la ciudad, la inversión tecnologica puede ser un autentico despilfarro. A continuación os dejamos con una breve introducción del artículo de David Garcia.

La teoría suele ser sencilla. Para Juanjo Olmo, diseñador y fabber en el laboratorio de fabricación digital ehcofab, una Smart City “es aquella que pone a disposición de sus ciudadanos tecnologías, desde las más primitivas hasta las más avanzadas, para que puedan desarrollar mejor sus vidas”. El problema viene cuando se intenta instrumentalizar este propósito de mejora urbana para obtener réditos políticos o, lo que es peor, otros de más oscura índole y dudosa legalidad.

En #stupidcities, la sesión de noviembre del ciclo [sic], una serie de debates sobre sociedad de la información y el conocimiento celebrados en Sevilla y organizados conjuntamente por el JRC-IPTS, la UOC y la Junta de Andalucía, los ponentes incidieron en la necesidad de que cada solución fuese adecuada y sostenible a un problema social o ambiental, y en el hecho de que, bajo algunas circunstancias, parece que el concepto de Smart City se ha convertido en un contenedor en el que los gestores públicos vuelcan cualquier programa más o menos coherente de gestión urbana. Ese temor es consecuencia de la observación de algunos ejemplos de una mala aplicación de la idea.

Curitiba, con un gran esfuerzo de integración, prioridad y unos altos estándares de calidad, proyectos con igual o mayor financiación como el tranvía de Jaén o el Metro de Sevilla han obtenido resultados de implantación menos eficientes.

Otro ejemplo es la sevillana Torre Cajasol o Torre Pelli, el edificio más alto de Andalucía, que fue proyectado sin mirar a las soluciones tradicionales aplicadas en una ciudad como Sevilla y que, en verano, alcanza temperaturas de más de 40 grados.

La definición de Smart City debe desligarse de la tecnología como motor principal.

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Fuente: http://www.yorokobu.es

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Jose Taboada

Licenciado en Geografía, Postgrado en Ordenación y Desarrollo Territorial (USC) y Master de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa (USC).

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