¿Realmente queremos ser sostenibles? ¿Qué sociedad queremos?

Es curioso el término sostenibilidad, que se popularizó en las últimas décadas y que de tanto uso ha perdido su significado, o más bien de su mal uso. Observamos una gran serie de productos, servicios o proyectos a los que se le añade la marca de sostenible, sustentable, Eco-, Verde y a priori ya se consideran mejor para la sociedad y para el medio natural. Luego resulta que si analizamos dichos productos o servicios distan mucho de ser respetuosos con el medio y con la sociedad, o su beneficio es inapreciable. Esto ha llevado a que muchos científicos y técnicos dejen de utilizar este término, por otros menos tergiversados, e incluso he escuchado no pocas veces a pseudogurús, o “expertos” en foros técnicos afirmar que la sustentabilidad es un tema ambiguo que nadie sabe muy bien lo que es. Creo que es bueno recordar la muy usada definición del informe Brundtland. Creo que no hay que ser tan crítico con el término sino con su uso.
El adjetivo sostenible se ha usado muchas veces por personas relevantes sean técnicos o políticos para vender su megaproyecto, a pesar de su escaso o nulo respeto ambiental, paisajístico o social, convirtiéndose en la actualidad en un elefante blanco”. El mejor ejemplo de esta mentalidad en nuestro país (España) fue el boom de la construcción. Nadie se atrevió a frenarla, ya que generaba grandes beneficios económicos, a pesar del coste ambiental y del bajo beneficio social. Ahora que la burbuja y todos sus fantasmas florecieron, parece que esto fue un caso aislado y lo peor ya ha pasado. Lo más grave es que existen multitud de herramientas para evaluar a sostenibilidad de un plan, proyecto, servicio o producto (cálculo del ciclo de vida, sistemas de gestión social y ambiental, ecoetiquetado, etc.) y no se utilizan.


Después de toda la degradación de nuestro entorno, estas cuestiones siguen siendo percibidas como superfluas y sólo de interés para cuatro ONGs. Parece que lo importante es resolver la crisis económica y el resto de problemas ya se verá en un futuro (Dependencia de los combustibles fósiles, pérdida de biodiversidad, calentamiento global, contaminación, etc.). Es cierto que es prioritario atajar la pobreza, ya que las personas que no saben si tendrán alimento mañana, difícilmente se plantearán que mundo dejaremos dentro de 10, 20 o 30 años. Y aunque estoy de acuerdo que lo primero es solucionar los problemas básicos de la sociedad de hoy, es necesario no hipotecar nuestro futuro.

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Creo que el problema no es tanto la falta de concienciación medioambiental, que ya de por si es un gran hándicap, si no la mentalidad cortoplacista y la falta de crítica a nuestro sistema. Un claro ejemplo de este pensamiento es que cuando pensamos en energía lo primero que nos viene a la cabeza es la factura eléctrica, no de dónde viene ni cómo se genera. Si la energía nuclear es más barata, pues ponemos energía nuclear, ah, pero lejos de mi casa, eso sí. Debatimos habitualmente sobre el futbol o los famosos y no nos planteamos que modelo energético nos suministra la luz, o que tipo de pesticidas y productos químicos tomamos en los alimentos que consumimos a diario. Extraño, ¿no?
Con regularidad pensamos cómo será nuestra vida dentro de unas décadas, pero pocas veces reflexionamos sobre cómo será nuestro entorno. Parece que la sostenibilidad es un concepto muy ajeno, pero realmente es básico para aspirar a una sociedad mejor, permitiendo una alta calidad de vida de nuestros hijos o de nosotros mismos dentro de unos años.

sostentability
Creo que podemos hacer mucho más para crear una sociedad mejor, pero no está dentro de nuestras prioridades y por tanto tampoco de nuestros dirigentes. Seguimos consumiendo sin reflexionar quién y cómo han fabricado mi ropa, o dónde van los residuos que género. Por ello debemos ser mucho más críticos con lo que nos venden y más responsables con nuestras decisiones, siendo conscientes de las externalidades que generan.

Autor: Jose M. Taboada

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Jose Taboada

Licenciado en Geografía, Postgrado en Ordenación y Desarrollo Territorial (USC) y Master de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa (USC).

Un comentario

  1. Es difícil connotarlo así como así Debido a que en todo caso el planteamiento¿queremos ser sostenibles? desde un punto de vista particular debiese ser mas bien propuesto como ¿qué tanto nos falta para darnos cuenta de la insostenibilidad en la que vivimos en el mundo? y ¿qué tan claro es el manejo del concepto sostenibilidad vs el concepto muy de la mano de los gobiernos regionales «sustentabilidad»? Sin duda podemos darnos cuenta que ambos conceptos se utilizan tratando de explicar casi lo mismo el hecho de que la gente no alcance a comprender que tan insostenible se va haciendo la vida misma a su alrededor mas bien ubica una especie de confusión solapada y manipulada que declara el hecho de que la vida para ser sostenible debe ser sustentada por alguien en este caso por el gobierno mismo es decir debe depender de las acciones sustentables que el gobierno prodiga para efectos de supuestamente vivir mejor interviniendo de lleno en la forma en que la sociedad aspira a ser sostenible por si misma es decir de manera autónoma sin intervención o dependencia mas que de si misma y de su forma de vivir sobrevivir convivir y compartir en el espacio donde se desenvuelva como tal La sostenibilidad entonces debe ser concebida como una respuesta emanada del comportamiento humano que busca precisamente ir mejorando la forma de vivir rompiendo con los diferentes procesos que atentan contra la calidad de vida y el papel no solamente de los gobiernos sino de las instituciones que se apoyan cotidianamente en el manejo del concepto sustentabilidad deberían enfocarse mas en el hecho de procurar la gente se dé cuenta del nivel de insostenibilidad en el que vive en donde vive y de la forma en que por si misma puede transformar positivamente sus malos hábitos de producción-consumo de recursos que justamente se derivan de una pésima gestión de control manejo y aprovechamiento de los mismos bajo la complicidad de los gobiernos con las mafias industriales proclives al consumismo y la obsolescencia inmediata siendo ambas directamente responsables de la insostenibilidad que afecta a la sociedad en su conjunto que sumada a la ignorancia de los procesos que pueden y deben aplicarse en la vida diaria para limitarla desde lo individual, familiar y comunitario por parte de la gente es una forma de mantener a la gente supeditada a la dependencia obligada de procesos productivos y consumidores que por si mismos degradan el entorno no respetan la dignidad de las personas y procuran exclusivamente la extracción de riqueza a cualquier precio aun al precio de acabar con la vida misma Los gobiernos y las mafias industriales proclives al consumismo y a la obsolescencia deben ser entonces en responder a la interrogante planteada ¿quieren realmente ser sostenibles? y ¿qué sociedad quieren ellos? Porque de principio puedo asegurar que la sociedad en sí misma si puede ser sostenible si quiere mejorar su calidad de vida todo esta en que el gobierno y las mafias industriales comprometidas mas con sus propios intereses que por el interés en los demás los dejen de manipular haciéndoles creer que el depender de ellos los hace mejorar su actual calidad y situación de vida y permitirles la aplicación independiente de buenos hábitos conductas y comportamientos productivos comprometidos con la naturaleza y de consumo responsable y por lo mismo sostenibles en si mismos En cuanto la gente logre comprender cuál es su papel como consumidor esencial y como productor intervenido y codependiente de lo que le ofrecen y ponen a su alcance el gobierno y la mafia industrial (tecnológica) su respuesta sin duda será directamente comprometida con la sostenibilidad como consecuencia directa de su libertad de gestión, de su autonomía administrativa y de su libertad natural de su economía personal familiar y comunitaria Ahí cabria entonces preguntarse ¿que tan sostenibles queremos vivir? en la realidad en la que coexistimos todos en el presente y para el futuro

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